Demóstenes Astorga

Maestro tallador

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San Miguel

Demóstenes Humberto Astorga Díaz, es maestro tallador, oficio que consiste en esculpir figuras en la madera, mediante el desgaste y el pulido del material, utilizando para ello distintas gubias, herramientas diseñadas para labrar la madera, que poseen una filuda hoja de acero, la cual puede ser curva, plana, semi plana o en V, y un mango, por lo general, de madera. En los muebles de estilo clásico, ámbito en el que el maestro Astorga ha desarrollado su labor, el tallado es uno de los elementos ornamentales más llamativos, destacándose  los diseños realizados en los “copetes”, los corbatones y las patas de sillones pertenecientes a distintos estilos.

   El maestro Astorga nació el 2 de julio de 1938, probablemente en las cercanías del barrio Franklin, en donde vivió hasta los cinco años, para trasladarse junto a sus padres a la vivienda que habita hasta el día de hoy, en la comuna de San Miguel. El maestro Astorga cursó la educación formal hasta el sexto de preparatoria, no continuando estudios secundarios.

   Según nos relata, conoció el oficio de tallador a la edad de trece años, a través de don Manuel Campos. En ese entonces, el maestro Campos, quien tenía su propio taller, visitaba de vez en cuando la fábrica de muebles de don Santiago Astorga, abuelo de Demóstenes, cuando algún encargo requería de tallado, ya que la fábrica se dedicaba principalmente a muebles de “línea plana”. En dichas ocasiones, el maestro Astorga dice haber quedado fascinado con el oficio, solicitándole a don Manuel la oportunidad de ser su ayudante. Con el maestro Campos aprendió el oficio hasta convertirse en maestro, lo cual, de acuerdo a su relato no era un asunto sencillo y requiriendo de la aprobación y el reconocimiento de sus pares.

   El maestro Astorga trabajó en el taller de Campos hasta la década del sesenta de 1960. Nos cuenta que durante ese periodo conoció distintos estilos de muebles finos y sus tallados característicos, destacando el estilo Chippendale, uno de los más solicitados en el taller, y que llegó a dominar a la perfección. Aunque no recuerda los nombres de algunos estilos orientales que conoció, nos describe la complejidad y hermosura de sus tallados. Hacia esos años, el maestro Astorga cuenta que la “pega” era abundante, sin embargo el maestro Campos, debido a distintas razones, comenzó a perder los encargos, no cumpliendo con los plazos, lo que le llevó a la ruina. Es en ese momento cuando decide buscar trabajo por cuenta propia, trabajando en distintos talleres y fábricas de muebles.

   En este punto el maestro Astorga nos cuenta una historia realmente fascinante. Hacia fines de la década de 1970, mientras trabajaba en una fábrica de muebles en la comuna de San Ramón, se le ofreció, junto a un grupo de maestros de distintos oficios relacionados con la madera, una oportunidad de trabajo en Teherán, la capital de Irán. Según nos relata, luego de pensarlo mucho y discutirlo con su hermano y su esposa, decidió aceptar la oferta, motivado por los beneficios económicos que ésta implicaba. Trabajó como tallador en Irán alrededor de un año, en una fábrica que quedaba en las afueras de la capital iraní, hasta que ocurrió la revolución política que  terminó con el derrocamiento del Shá de Irán. Tras dicha revolución, según nos cuenta el maestro Astorga, se expulsó a todos los extranjeros residentes en el país, debiendo volver a Chile a inicios de la década de 1980.

   Ya en Chile, recuerda haber trabajado en la fábrica Lahsen, en donde no se desempeñó como tallador sino como mueblista de “línea plana”, oficio que dice también conocer, pero que prefiere el tallado, le gusta “sacar figuras de la madera”, nos dice. El maestro Astorga trabajó como tallador para Doris Coen, quien tenía una tienda de muebles de estilo que se abastecía tanto a partir de un taller de su propiedad, como a través de encargos a talleres más pequeños. También trabajó en la fábrica de Francisco Monge, quien hasta el día de hoy mantiene una tienda de decoración de interiores con muebles modernos y también de estilos clásicos. También ha realizado trabajos particulares, en su propio taller, ubicado en su domicilio. Uno de los que más recuerda es un frontis de chimenea realizado para el empresario chileno Carlos Cardoen, quien alabó la calidad de su trabajo.

   El maestro Astorga tiene un especial cariño por su trabajo. Nos habla de la existencia de “piezas” maravillosas ubicadas en algunas dependencias públicas como el Palacio de la Moneda, la Corte Suprema y otras como el Palacio Cousiño. Hoy en día el maestro casi no tiene trabajo, dependiendo de las pocas “pegas” que le encarga el maestro Meza. Dice no haber tenido aprendices, que nadie se lo pidió y tampoco sus hijos se interesaron por su oficio. Nos cuenta que el decaimiento de su trabajo se debe principalmente a la preferencia de muebles importados y a la costumbre de cambiar los muebles cada cierto tiempo, lo que lleva a no privilegiar piezas que están destinadas a durar años.